martes, 24 de enero de 2012

Sawabona ... Shikoba... Memorias de Mama Africa


SAWABONA… yo te respeto, te valoro, sos importante para mí..
SHIKOBA... entonces, yo existo para ti...

Las barreras entre las razas son creadas por la mente, en parte por ignorancia y también por miedos como el de perder la propia identidad. Pero dejémonos fluir, acompasemos la diversidad rítmica, compartamos melodías y dancemos hermanad@s la vida! Porque cuando observamos a otras razas y dejamos que el corazón guíe nuestra mirada, aprendemos mucho más acerca de nosotr@s mism@s y nos expandimos infinitamente.

 “Mama África” ha sido una experiencia íntima y profunda que me permitió compartir visiones de vida con culturas que parecen diferentes pero que, en esencia, son iguales, o al menos, tienen mucho en común; y esto, es una señal de hermandad.
Para los africanos, la vida en la calle también es importante; es oportunidad de ser más allá de uno mismo, más allá  de un destino individual, de transformar la vida en un destino grupal, que trasciende a cada ser y se plasma en un NOSOTROS.
El espíritu de Ubuntu  impregna la vida cotidiana; su esencia identifica la visión colectiva de lo individual, la percepción de que todos estamos conectados y que eso le da sentido a lo individual.
En Sudáfrica hay una sensibilidad especial en la forma de ver el mundo y la vida; existe una conciencia de unos y de otros y de todo lo que pasa; todas las cosas dependen unas de otras y l@ african@s están conscientes de ello.
Para ell@s cualquier persona es un posible amigo; entonces, el caminar es algo más que un simple ir y venir de un lugar para otro; es también todo lo que ocurre en ese trayecto: es la interrelación de quienes se cruzan entre sí, es comunicación, es la oportunidad de hacer nuevos amigos, es encuentro y comunión.... Y esto, es el espíritu de UBUNTU: soy quien soy porque vos sos y yo me reconozco en vos.
Este modo de ver la vida hace que los ritmos suban a la superficie y que la música pase a ser parte esencial de la vida, al igual que el movimiento y la danza. Para ellos caminar es una danza, es un conjunto de poli-ritmos relajados y cadenciosos que, cuando los observamos, les da presencia, belleza, dignidad.
En el andar se suma la interrelación con quienes nos encontramos en el camino y -sean o no conocidos- siempre existe el saludo. Cada vez que en el camino, alguien se encuentra con una mirada nueva, despliega una amplia sonrisa acompañada de un saludo amistoso - Sawabona-. Y esto también es UBUNTU.
Al compartir con l@s african@s el día a día, aprendemos a descubrir el espíritu de UBUNTU, a encontrar su ritmo, su cadencia, su “groove”, esa sensación rítmica expansiva que nace da su música, porque todo lo que hacen tiene ritmo.
UBUNTU es también ese ritmo vital, donde todo se relaciona con todo, donde el movimiento de uno impulsa o inspira el movimiento de otros y podemos sentirlo, acompasarlo, comprenderlo y así,  aprender a ser UBUNTU nosotros también.

El espíritu de UBUNTU abrazó mi corazón, impregnó mi alma y trascendió la limitación de mi mente, inspirando mi creatividad para vivir “a la luz de la vida”.

















martes, 19 de julio de 2011

Ese Amigo del Alma

Para tod@s l@s amig@s del ALMA que siempre están en mi corazón, porque más allá de cuaqluier geografía, el corazón carece de distancias... A tod@s, GRACIAS!!! por la AMISTAD de cada día, por el apoyo incondicional, por su presencia, por la Verdad, por el Amor !!! ¡¡¡Un abrazo del alma... bien redonditOOO!!!

jueves, 9 de junio de 2011

"El corazón que quería comprender" (cuento)

Había una vez… un corazón viajero de la Luz, con unos cuantos kilómetros de vida recorridos, que en su peregrinar por mundos diferentes, descubrió que guardaba en sí mismo, un secreto deseo de alcanzar ese sueño posible…

En un lugar de un planeta llamado TIERRA, había una vez un rincón al que nunca nadie se había atrevido a modificar. Un lugar que seguía sólo aquellos ritmos que su CREADOR le había asignado; un lugar en el que toda la misteriosa diversidad de la vida era sagrada.

Ahí, en ese pedacito tan pero tan especial de esta TIERRA, tan cerca como lejos de cualquiera de nosotros, una mujer contemplaba en silencio todo su entorno, con grandes ojos asombrados, del mismo color de la tierra que pisaban sus pies.

Cada vez que su mirada viva recorría los detalles de ese lugar, descubría el brillo de su propia luz e, instantáneamente, sus ojos capturaban esas imágenes, que guardaba impecablemente como si fuera la memoria de una cámara de fotos.

¿Tendría quizás, algún don especial? ¿Qué era lo que la hacía diferente? ¿Por qué llamaba la atención? ¿Qué sentido tenía su presencia en ese lugar?

Su apariencia era muy similar a la de cualquier ser humano, a no ser por ese brillo permanente en su mirada sin edad, por la luz que irradiaban sus formas al moverse -apenas acariciando el aire- y por la perfección de sus movimientos que eran una danza acompasando la vida.
Con cada gesto... con cada ademán abrazaba hasta la más pequeñita partícula del aire con una infinita ternura. Su voz era un sofisticado instrumento dentro de la orquesta del Universo. Ese lugar en el que estaba, realmente era un sitio “súper-especial”. Allí, todo parecía perfecto... El tiempo no existía y tampoco, el apuro ni las corridas desenfrenadas por alcanzar quién sabe qué cosas o personas…  Toda su diversidad convivía en absoluta hermandad, todo acontecía mansamente.

¿Estaría sola aquella mujer sin edad? Tal vez, no... Se la veía alegre, radiante, vital, libre, despreocupada. Todo estaba bien en su mundo y absolutamente, nada alteraba su placidez y felicidad.

El Amor Infinito, la Fuente Suprema de LUZ, la Gracia Divina… estaban presentes en ella, en su mirada, en su corazón, en su cuerpo… en cada célula, en cada rincón de su alma!!! Era indudable!!! Era posible ver claramente que su diálogo con el Creador era continuo, fluido, murmurante y eterno, como el vaivén de las olas del mar.

Toda su actitud ponía al descubierto que sus pasos eran guiados a cada instante desde lo Infinito con especial cuidado y que ella, se dejaba conducir por esa Luz, ese Poder Divino, sin distraer su atención hacia lo superfluo... con total aceptación de su propio destino.

Poco a poco, comenzaron a escucharse otras voces que se acercaban al lugar. Eran tan “cantarinas” como la de esa mujer; todas juntas creaban una melodía única, profunda, que llegaba a los rincones ocultos del corazón... una melodía en total armonía con los sonidos del Universo, un sinfín de acordes armónicos. ¡Era sublime escucharla en silencio! ¿¡Qué más podía pedir en ese momento que sentirme en absoluta comunión con esa “Sinfonía Magnífica”?! Hasta las plantas, los pájaros, las piedras… todo, parecían reunirse sonoramente a ese gran concierto  y en esa danza infinita de la vida.

Fueron sumándose a la escena hombres y mujeres “sin edades”. pues era imposible calcularlas con sus cuerpos tan resplandecientes y sin máculas; con sus rostros sellados por sonrisas plácidas y relajadas, irradiando amor en cada palabra, en cada gesto… expresando PAZ, esa Paz tan añorada por nuestros corazones humanos, tan buscada por todos los rincones de nuestro cotidiano vivir, cansados ya de guerras, agresiones, desencuentros y ausencia de AMOR.

De repente… ese corazón que quería comprender, que hablaba… ME hablada! Y comenzó a latir con toda su potencia vital dentro de mí! Podía escuchar su voz, percibir su pulso rítmico haciendo vibrar cada uno de mis átomos, transformando mi entorno conocido, hasta dejarme justo en le medio de aquel círculo de seres en comunión de almas.

Me quedé muda de asombro… ¿era parte de ese grupo o simple espectadora interdimensional?

Sentí que el aire se detenía a mi alrededor… que los sonidos formaban una campana melodiosa y envolvente… Una oleada cálida abrazó mi corazón y acarició mi alma y se detuvo el movimiento; entré en pausa… Una misteriosa y amorosa sensación se apoderó de mí en ese instante. De pronto, los límites entre sueño y realidad se habían esfumado y yo, era parte de ese grupo de seres…”
Esther Mónica Shocron B.
1998/2011



miércoles, 4 de mayo de 2011

LUNA NUEVA ... Cuando nuestra mirada va hacia el cielo y no vemos la luna… sabemos que ella está allí, esperando emerger en toda su plenitud.



La luna nueva simboliza la importancia de la pausa entre una acción visible y otra. Es un momento único que nos invita a sintonizarnos con su energía, abriendo un espacio de silencio; haciendo un compás de espera para reflexionar, evaluar, comprender y conectarnos con la esencia de la Verdad.
El periodo de la Luna Nueva es un momento especial para activar nuestra mirada interna; es una oportunidad para conectarnos con la inspiración y la percepción e iniciar un camino de sanación y expansión de nuestra conciencia.
En el silencio, podemos reconocernos, percibirnos y prepararnos para acompañar el tránsito de la Luna Nueva, desde su “invisibilidad” hasta su máxima luminosidad. De este modo estaremos preparando todo nuestro ser para recorrer caminos con corazón y nutrir nuestros más profundos deseos para que se manifiesten en todo su esplendor.

La Kabalaha y sus enseñanazas
  
Las energías de este mes son energías para crecer. En este mes, de acuerdo con las enseñanzas de la Kabalah, se están atravesando los 49 días de la cuenta del Omer -un camino espiritual para trascender nuestros defectos, purificar y santificar nuestra alma. Esta práctica consiste en un recorrido por las “sefirot” del Árbol de la Vida, vinculándonos cada semana con una “sefira”, y cada día con un aspecto de esa “sefira” en relación con las demás, abarcando durante las 7 semanas, diferentes áreas de crecimiento. Este recorrido requiere de nuestra parte compromiso, disciplina y continuidad para poder corregir los aspectos que la sabiduría mística propone en este periodo.
Es el momento de la introspección, de observarnos hacia adentro, silenciosa y conscientemente, para revisar todas las facetas de nuestra vida, nuestras conductas y actitudes y decidir modificar aquellos aspectos, conductas y actitudes en virtud de los consejos de nuestra sabiduría interna.

Nosotros y la Luna Nueva de Tauro- del mes Iyar

Para crecer tenemos que ir más allá de la pura inspiración (energía del mes anterior). Es necesario atravesar un proceso para alcanzar sabiduría y evolucionar espiritualmente.
La cualidad de este mes está vinculada a la tierra; la energía de esta luna de Tauro, requiere de nuestra parte concentración, silencio, recogimiento.  Necesitamos estar disponibles para vivir plenamente el proceso y delinear el sendero que queremos recorrer, con un plan de trabajo, un orden, con disciplina. La energía de esta luna nueva nos está abriendo las puertas para crecer paso a paso, día a día. Su luz es apenas un resplandor, pero el resplandor nos permite saber que está allí, lista para su máxima expansión.
Nuestra tarea comienza con la Luna Nueva pero nuestro proceso completo  continúa y acompaña las fases de la luna hasta llegar a la siguiente Luna Nueva, que se presentará con otra cualidad especial, con la cual podremos vincularnos. La energía de este mes pone a nuestro alcance aquellos elementos necesarios para recorrer este camino de superación, de crecimiento personal y expansión de la conciencia. Este mes representa la individualidad a la cual hemos de darle presencia.
Esta Luna Nueva, nos invita a trabajar sobre el pensamiento a través de la búsqueda de la verdad. Se corresponde con Tauro, con el mes IYAR del calendario hebreo y con el riñón derecho (energía femenina) con relación al ser humano.
Siguiendo este proceso analógico, la función del riñón es depurar, filtrar las toxinas, las impurezas de la sangre; la introspección nos permite revisar las diferentes facetas de nuestra vida, nuestros comportamientos y actitudes y decidir modificar lo que esté a nuestro alcance de acuerdo con la guía de nuestra sabiduría interna, que proviene de la función psicológica asociada al riñón. Este trabajo personal interno es riguroso, disciplinado, perseverante tal como se infiere de las cualidades de Tauro (toro).
 

viernes, 11 de marzo de 2011

Carta Abierta a la Gran Familia Humana...



... frente a la “agitación” planetaria
 Desde mi corazón abierto… un abrazo desde el alma para cobijar a quienes están transitando experiencias de vida casi al límite de su comprensión y sensibilidad, siguiendo el ritmo de nuestra Madre Tierra y sus mares.
En estos momentos de gran agitación planetaria, en el cual las noticias danzan en palabras y en imágenes alrededor de GAIA, recordemos nuestra GRAN UNIDAD. Somos miembros de esta gran familia humana, planetaria y cósmica y lo que afecta a una parte de ella, en realidad nos afecta a tod@s.
Las experiencias de vida en estas circunstancias movilizan hasta la última molécula de nuestras anatomías, de nuestros sentimientos y pensamientos; trascienden tiempo y espacio hasta encogernos el corazón y tocar las puertas del alma, volviéndonos hacia un instante de callada pausa.
Siento aquí y ahora, que es prioridad conectarnos profundamente con ese espacio de comunión silenciosa, de conexión con la Gran Unidad,  con el amor incondicional, con lo transpersonal, conscientes de nuestro sentido de trascendencia, para poder percibir con mayor facilidad, hacia dónde hemos de orientar nuestros pasos a cada instante.
Desde aquí, nos propongo asumir con espíritu de generosidad y servicio, el compromiso de estar plenamente conscientes de la necesidad de nuestra disponibilidad para fines que trascienden lo personal, que hacen al Bien Común y facilitan nuestra flexibilidad para adaptarnos rápidamente a los giros de las circunstancias y hacer nuestra parte en el Gran Contexto en el que tod@s vivimos.
Con nuestra mente clara y el corazón abierto... 
¡¡¡Manos a la obra !!!

 

miércoles, 2 de marzo de 2011

Casi una experiencia mística...


... que mi corazón, más allá del espacio y del tiempo, quiere compartir hoy, con la misma intensidad que lo hice aquél verano del 2005...cuando volví del Sur.

“Estoy parada en silencio, contemplando el paisaje; me siento pequeña ante la majestuosidad de estos hielos gigantes, azules, con algunas manchas pardas  y oscuras. Es un rincón de nuestra Tierra, bien al sur , casi al  final del mapa de Argentina. Este lugar tiene magia, tiene poder; es absoluto y sobrecogedor; es imponente y solemne; es sagrado.
 Me quedo muda ante su presencia! Es injusto limitar esta experiencia profunda a unas cuantas palabras. Mi corazón late con fuerzas; siento el frío en mi rostro, el aire húmedo y la llovizna, pero no me incomodan. Estoy acá, increíblemente traída por la vida hasta este rincón del planeta. Sé que todo tiene un motivo, pero no me he puesto a buscarlo; sólo quiero sentir, dejarme llevar hasta donde he de llegar. No quiero que las preguntas me distraigan. Shhh!!! Silencio.

Mi cuerpo se siente confortable; mi menta serena y mi corazón activo. Las nubes cubren el cielo con blancos y grises; los hielos permanecen… ¿permanecen? De pronto mi corazón da un salto; siento que los hielos no permanecen; escucho un fuerte sonido, algo así como un trueno lejano... y luego, otro... y otro más; son partes del glaciar cayendo en las aguas gélidas del Lago Argentino. Siento ganas de llorar; son esas lágrimas que brotan de las profundidades desconocidas de mi propia esencia; es como un grito ahogado; ¿de dónde viene? Tal vez, de la naturaleza que pide auxilio., del alma del glaciar, del alma de la Madre Tierra. No estoy delirando! Apenas estoy con mi sensibilidad a flor de piel y la conciencia expandida, más de lo que podría imaginar; de repente no sé si me he convertido en el mismo glaciar; siento el impulso de abrazar su inmensidad con los brazos del corazón, esos brazos extensos que abarcan horizontes ilimitados. Me siento en estado de Gracia!
Iniciamos una lenta peregrinación sobre el manto helado del Glaciar Perito Moreno.
Camino lentamente en ascenso; me siento en comunión con todo lo que me rodea. Mis ojos contemplan, silenciosa mi mente y murmurante mi corazón; mi respiración sigue el compás. La vida está aquí; está más allá de los rincones que pueden ver mis ojos. Mis oídos pueden llevarme trascendiendo la mirada hasta descubrir los sonidos más leves y distantes. Soy una parte más de todo y, sin mi presencia, esto tampoco sería posible; si no estuviera aquí con mis pies en el hielo, con mis manos al aire, con mis ojos abiertos, mis sentidos alerta y el corazón sin corazas ¿quién le pondría voz al glaciar?
Mis pies se clavan alternadamente en la superficie helada, por tramos transparente y azulada, agrietada y filosa; con lagunas azules, quietas y mudas. Siento que desde mis pies crecen raíces hacia el interior del glaciar y me sostienen unida a él.
Escucho el viento traspasar las montañas silenciosas y heladas; es tan difícil transmitir este sentimiento que brota desde el centro de mi ser, como comprenderlo  si no se vive la experiencia. Me reconozco porque soy parte y no estoy aparte. Siento la llovizna fría y constante sobre mi cara pero no me molesta. Estoy en comunión con la naturaleza y esto hace todo confortable, fluido y sereno. No hay reclamos sino aceptación.
El ascenso en fila continúa, con pequeños altos para contemplar y guardar en la memoria. Todo el grupo sigue la huella marcada por los guías ...  se escuchan las voces, las risas, los clicks de las máquinas de fotos y también los silenciosos paseos visuales de las filmadoras, ojos al acecho de las imágenes, los colores y las formas. Pero yo, necesito quedarme en silencio unos minutos; preciso aquietar mis pensamientos, parar las preguntas, detener la marcha, evitar las interferencias externas e internas.
Siento la urgencia de ir hacia adentro, de arrodillarme ante esta sagrada inmensidad; de dar las gracias por haber llegado hasta este lugar... como si éste, fuese el único acto casi posible en este momento.
Somos tan pequeños… Aún tenemos tanto que aprender para cuidar aquello que la vida nos ha dado en custodia; no somos los dueños sino apenas sus guardianes, tal vez, ángeles custodios de todo esto que merece nuestro respeto absoluto y permanente, porque cada uno de los componentes de nuestro planeta, no tendremos sentido para nuestra existencia en él... Y todo aquello que pierde su sentido de existencia, DE-SA-PA-RE-CE."

jueves, 30 de septiembre de 2010

Acciones Silenciosas... Acciones "invisibles"que se vuelven visibles

De la Luz de mi conciencia a mis acciones cotidianas; de mis acciones cotidianas a la transformación personal; de mi transformación personal a la transformación grupal.

Aunque otra persona no lo haga, puedo hacer mi parte y hacerlo bien!! 
"Hacerlo bien", es decir, generar acciones desde el corazón con la intención de lograr un bien mayor, para un@mism@ y para todo@s, despertando la belleza intrínseca de cada acción que nace de la bondad, la generosidad, el respeto por la vida y esencialmente, del amor infinito.

Acciones visibles y Acciones invisibles
Las acciones visibles son acciones externas, notorias; aquéllas que hacemos "en grande", o las que hacemos con otras personas, en grupo, que se muestran fácilmente y que podemos identificar a primera vista.   
 
Las acciones invisibles ocurren más allá de la presencia de testigos y -aunque se hacen en silencio- son poderosas, como la acción continua del agua sobre una piedra. Son las que no divulgamos... las que hacemos en casa, cuando estamos a solas. Son las que se vuelven visibles cuando podemos notar sus consecuencias.
Las acciones invisibles también son las  pequeñas acciones internas, las que hacemos hacia adentro, las que transcurren en la mente, con nuestros pensamientos, porque... pensar, también es una acción. Son aquéllas que nos ayudan a sostener nuestra conexión con el mundo interno, con el mundo espiritual, con nuestra luz esencial; son las que pueden darnos la posibilidad de expandir nuestra conciencia y transformarnos en seres plenos. Ellas llegan a mover montañas!!! 
Las acciones invisibles son así sólo a primera vista... pero son como las semillas, germinan en silencio y aparente inmovilidad, fuera de las miradas curiosas... pero luego, devienen en importantes transformaciones de la realidad personal y más allá también, haciéndose notorias por sus efectos.


Pero si son invisibles... -bueno, a simple vista- ¿cómo las identificamos? Preguntándonos, observándonos en lo cotidiano, hasta en lo que nos parezca más insignificante; por ejemplo, acerca de nuestras actitudes, nuestros diálogos internos, nuestras acciones domésticas... en nuestros vínculos personales, íntimos y silenciosos con nosotr@s mism@s, con otras personas, con la naturaleza, el medio ambiente... 

Cada pregunta, cada observación... cada decisión para cambiar alguna actitud, hábito, modo de hablar, léxico de uso habitual... es una pequeña acción que realizada a diario irá haciendo la diferencia!!! Una pequeña acción puede transformarse en el comienzo de una gran inspiración, para nosotr@s mism@s y para otros seres.


Para poder ser inspiradores de otras personas, primero necesitamos ir hacia adentro y encontrar nuestra guía hacia una transformación personal luminosa. Es nuestra responsabilidad cuidarnos para ser -en cada pequeña acción silenciosa, actitud, pensamiento- el fiel reflejo de lo que decimos para otr@s.


lunes, 14 de junio de 2010

Descubriendo la Simpleza de la Vida

Algunas reflexiones sobre lo SIMPLE
Todo lo que es simple fluye. También es simple un pensamiento que no se ata a estructuras limitantes y una mirada que se detiene ante lo obvio. La vida en sí misma es simple.
Existen leyes universales e inmutables que nos muestran la simpleza de la existencia: Como es arriba es abajo; todo lo que sube, baja; todo lo que va, regresa, todo lo que se expande se contrae… La vida fluye en todas sus formas, los ciclos siguen un ritmo organizado y armonioso. Todo está en movimiento continuo; todo ocurre de cierta manera y con un sentido esencial. Pero nuestros pensamientos limitantes, nuestros temores, inseguridades, nuestros apegos, resistencias y nuestra sordera espiritual desdibujan esa simpleza y la desorganizan.
La manera más simple de aprender es SIENDO; es dejando que el alma se exprese en libertad, de modo que los pensamientos pasen por el corazón y los sentimientos, por la conciencia.
Generalmente nuestro intelecto se distrae, se olvida de quiénes somos en realidad y divaga por la superficie de las cosas, confundiendo lo esencial con lo transitorio.
Poco a poco, nuestra memoria se debilita y nos olvidamos de nuestra propia esencia. Distraídos y desconectados, salimos con ansiedad a buscar “el camino”, cuando en realidad sólo necesitamos abrir nuestro corazón para que ese recorrido que vinimos a completar, se manifieste claramente ante nuestros ojos y nuestra conciencia.
Con mucha facilidad, nos envolvemos en un vértigo de acciones, en un impulso casi incontrolable e insistente de hacer y hacer cosas permanentemente y sin parar; sin darnos un minuto para la reflexión, en el cual la sabiduría de nuestra mirada interna nos muestre por dónde ir andando la vida.
Es tan común empeñarnos en agradar, ser valorados, reconocidos y necesitados por los demás, que nos alejamos de nuestro “camino con corazón” y experimentamos el sufrimiento al aferrarnos a lo externo, al hacer aquello que los otros están esperando que hagamos, en lugar de hacer lo que nos dice la voz del alma.
Ese camino que ansiosamente queremos encontrar sólo aparece cuando aprendemos a escucharnos; a fluir, a soltar lastre; cuando aprendemos a andar libres de apegos de todo tipo; cuando asumimos una actitud de entrega y aceptación, cuando logramos tratar a los demás como queremos ser tratados por ellos y dejamos de preocuparnos por el pasado y el futuro, percibiendo lo que fue o no fue como una carga y tomándolo –en cambio- como un puente para acceder a nuestro presente.
Siempre elegimos la vida que vivimos; nadie elije por nosotros a menos que le cedamos ese privilegio. Aún lo que acostumbramos a ver como malo, es bueno; porque lo importante es hacer siempre lo mejor que podamos, basados en nuestros conocimientos previos y manifestando nuestra sabiduría en cada movimiento o acción, en cada pausa, en cada palabra y en cada silencio.
Cuando nos deshacemos del ego, nadie baila mejor que yo y nadie baila peor que yo; cada uno lo hace a su manera y al aceptarlo, sentimos fluir la alegría y el amor en todos los espacios de la vida que elegimos vivir.

sábado, 1 de mayo de 2010

A LA LUZ DE LAS DANZAS CIRCULARES

La danza es una expresión del alma, tan antigua como nuestra propia existencia. Sólo podemos comprenderla cuando la dejamos pasar por el cuerpo y el corazón, siendo un@ con ella. Danzar en círculo produce magia!!! Y lo maravilloso es que logramos una comunión que trasciende palabras, idiomas e individualidades, comprendiendo que somos parte de un todo mayor, hermanda@s con la gran Familia Humana, más allá del tiempo y del espacio.

Las Danzas Sagradas nacen de la necesidad del ser humano de identificarse con las energías creativas del Universo. De algún modo, se transforman en la posibilidad de vivir y experimentar la energía de la Unidad a través del círculo.

La experiencia del círculo nos permite trascender la fragmentación cuerpo-mente-emociones-espíritu para llegar a la comprensión y percepción de uno mismo como una integridad y de uno mismo vinculado con otros, formando un todo mayor dentro de otro Todo aún mayor –el Universo-.

A través de la danza canalizamos nuestras fuerzas creativas y expresivas, nos comunicamos, reflejamos nuestra identidad individual y, al formar parte de un grupo, nos integramos en

una identidad compartida.

En los años 60, Bernard Wosien –bailarín, coreógrafo, maestro de la danza, arista plástico- tomó la iniciativa de recopilar danzas folklóricas y étnicas de culturas del hemisferio norte y en 1976 –invitado por la Fundación Findhorn de Escocia- presentó allí resultados de su investigación, dando nacimiento a las Danzas Circulares Sagradas.

¿Qué son las danzas circulares?

Son danzas en ronda representativas de múltiples culturas que nos permiten alcanzar una conexión más profunda con lo simbólico, lo esencial y con el espíritu de las culturas que ellas representan. Incluyen danzas tradicionales y coreografías contemporáneas que -en general- procuran respetar las identidades originarias, representativas de las diferentes etnias o grupos culturales.

Se transmiten con la experiencia directa, pues difícilmente se llegan a conocer, comprender e interpretar sólo con la lectura de sus coreografías. Es necesario pasarlas por el cuerpo, por el alma y el corazón. Es imprescindible sentirlas en toda su magnitud, vibrar con las energías que emergen de sus movimientos y melodías y vivenciar la esencia de su propia identidad cultural.

Las Danzas Circulares del Mundo son accesibles a cualquier persona más allá de edad, género y origen cultural, racial y religioso. Se aprenden simplemente danzando y así, se han transmitido de generación en generación.

Las Danzas Circulares facilitan la mirada interna, la presencia en “el aquí y ahora”, favoreciendo “la reorganización de la unidad cuerpo-mente-emociones-espíritu". Permiten desarrollar un protagonismo saludable que implica generar en cada uno actitudes responsables, de cuidado de uno mismo y de los demás, conscientes de ser partes integrantes de un todo mayor.

Las Danzas Circulares del Mundo nos hacen viajar a lo largo de la historia de los pueblos y nos vinculan con sus sellos particulares, con el alma de sus culturas, su colorido, sus múltiples formas de expresar sentimientos y modos de ver la vida. Lo maravilloso de esta experiencia es que logramos una comunión que trasciende las palabras, los idiomas y nos permite reconocernos en los otros y comprender nuestra identidad de humanidad, que nos hermana más allá de las diferencias de cualquier tipo.

LA COCINA DE LA VIDA

Cocinar es un acto de amor!!! Cuando cocinamos nos transformamos en alquimistas de sabores, aromas, colores y formas. En la cocina, inciamos un diálogo silencioso con todos los ingredientes que elegimos usar y si abrimos nuestros canales de percepción, descubriremos que cada uno de ellos nos brinda una dosis de sabiduría para que ella se transforme en componente indispensable de la comida nuestra de cada día. ¿Para qué cocinamos? Cocinamos para alimentar el cuerpo; pero cuando cocinamos también se expresa la voz del alma y el espíritu de la vida despliega su presencia en cada ingrediente. Los procesos de alquimia en la cocina son un puente hacia nuestra espiritualidad creativa y este acto de transmutación nos conecta con la esencia que impregna todo lo tangible y lo intangible. Así, transformamos la materia (frutas, legumbres, semillas, verduras, cereales...) en energía vital. Experimentemos en la Cocina de la Vida!!! Preparemos el lugar, cuidemos la limpieza y el orden hasta en los detalles más chiquitos. Creemos un ambiente agradable, y, como si no existiera el reloj, vayamos ¡manos a la obra! Nuestra presencia en el aquí y ahora es importante, pues nuestra energía estará allí, en lo que cocinemos. Elijamos los ingredientes uno por uno; iniciemos con ellos un diálogo de viej@s amig@s!!! y lograremos combinarlos adecuadamente para la ocasión. Honremos la vida cuidando nuestra actitud en la cocina; recordemos ser "amor en acción" y recordemos también, que al cocinar somos co-creadores responsables de salud. Por lo tanto ATENCIÓN!!! Abstenerse cuando el enojo o el malhumor dan vueltas adentro nuestro! esto también se transformará en un ingrediente más de la comida que cocinemos, comamos y coman otros invitados. ¿Cómo elegimos los ingredientes? ¿Qué tenemos en cuenta en la elección? Colores, Aromas, Sabores, el "Clima" (temperatura, humedad...), el tipo de actividad...Tener en cuenta la presencia de los 5 sabores, los 5 aromas, las 5 energías, la diversidad de colores en armonía, nuestro estado energético y anímico, nuestro entorno climático/geográfico y nuestra actividad del día nos indica un vínculo óptimo entre nuestra comida, nosotros y la vida.         ver más : http://www.revistaea.org/

La experiencia personal de la salud

Nuestro cuerpo echa raíces en la tierra y nuestra conciencia nos eleva hacia los mundos sutiles; las experiencias van creando puentes entre la Tierra y el Cielo; entre el caos y el cosmos, en nuestro camino hacia el re-encuentro con nuestro Ser esencial. La salud es una experiencia personal, una elección de vida, un compromiso que asumimos al nacer,es nuestra responsabilidad. Es el equilibrio entre todas las energías que nos transitan y nos habitan;que nos vinculan hacia adentro y hacia afuera. La salud también se relaciona con la salud de nuestro planeta; ambas sostienen una sintonía íntima que a veces, nos pasa desapercibida. En nuestra tradición occidental - esencialmente racionalista- habitualmente consideramos indiscutible todo lo que nos dice el intelecto; nuestra mente siempre quiere tener la razón; es parte de su propia naturaleza. Vivimos ocupados con lo que ocurre a nuestro alrededor, afuera de nosotros y lo hacemos parte de nuestra propia vida. Nuestro mundo de la acción es el mundo exterior al que permanentemente queremos modificar, sobre todo para que no nos dañe. Creemos que las soluciones llegan siempre desde afuera. Generalmente desconocemos la importancia de la información intuitiva y generamos archivos enormes de datos científicos que vamos almacenando hasta compulsivamente y sin darnos cuenta que van restringiendo los espacios libres de la mente dificultando el acceso rápido a la información guardada (como ocurre con la memoria llena de una computadora). La salud es una experiencia personal. Vivirla plena y conscientemente es fundamental; nos ayudará a comprender los procesos de salud-enfermedad, a vivirlos desde sus profundidades y sosteniendo –de la mejor manera posible- el equilibrio de fuerzas entre cuerpo-emociones-pensamientos-espíritu. Necesitamos ir hacia adentro, observarnos conscientemente despojados de filtros subjetivos y culturales. Los síntomas aparecen para guiarnos, no para maltratarnos.Tampoco son ogros o pequeños monstruos que pretendan asustarnos. Necesitamos valor para mirarlos de frente y de perfil, del derecho y del revés y girar alrededor de todas sus facetas. Necesitamos asumir una actitud personal, coherente y responsable frente a ellos y estar absolutamente decididos a descubrir la verdad. Es difícil aceptar aquello que no podemos probar con los cinco sentidos y corroborar a través de la razón; pero tampoco podemos negar lo que es evidente cuando ocurre más allá de la lógica y del pensamiento científico. Los síntomas no desaparecen sólo con la ayuda externa; tenemos que explorarlos conscientemente, preguntarnos más allá de lo que vemos o sentimos, actuar con decisión y hacernos cargo de ellos. Permanecerán latentes y despertarán nuevamente su agresividad en la primera oportunidad en que estemos “distraídos”. Cada síntoma nos trae un mensaje especial; aparece para llamar nuestra atención sobre alguna actitud frente a la vida que necesitamos modificar; nos está dando una oportunidad para mejorar y evolucionar; para reconocernos como criaturas llenas de luz. La salud es como un holograma; su imagen completa aparece al observar cada una de sus partes, que cuando las unimos, nos proporcionan una información más minuciosa y clara de la totalidad; se vuelve más nítida y -como una imagen- alcanza mayor definición. En un holograma, cada una de las partes contiene la información del todo; en la salud, cada síntoma es una parte del holograma. La salud es una experiencia dentro de un marco de convivencia con otros seres, parte de un ecosistema, en un planeta llamado Tierra que es a su vez, parte de un todo mayor -nuestro sistema solar- influido por otros universos y por factores naturales, telúricos y cósmicos. La experiencia física nos permite conmovernos, darnos cuenta que estamos vivos; es personal y a la vez, podemos compartirla con otros seres y aprender juntos. La experiencia personal de la salud es nuestra escuela de vida y nuestro cuerpo, apenas una parte de la experiencia completa. Para comprender la inmaterialidad de la salud, cuyos patrones están más allá de los ojos, de las formas tangibles, de lo concreto, necesitamos trascender nuestra corporalidad expandiendo la conciencia. Somos en relación con los demás; existimos en los otros y nos reflejamos en ellos. Nuestras relaciones interpersonales, nuestros vínculos con el medio ambiente terrestre y cósmico, con los elementos de la naturaleza planetaria, los sonidos, los colores, las fragancias, con el mundo de las energías sutiles, los alimentos, la respiración... nos asisten en nuestro aprendizaje de la salud.

lunes, 26 de abril de 2010

Mandalas del Alma

Creatividad, Sanación y Espiritualidad

Somos esencia, más allá de las formas, los sonidos, los colores y las apariencias. Somos mandalas unidos en la diversidad, transformándonos en una trama multicolor.

¿Qué es un mandala?

Es un círculo simbólico de energía que contiene infinitas formas organizadas radialmente, con el poder de ayudarnos a focalizar la conciencia y conducirnos a la integración y reorganización de nuestras partes dispersas. Representa el Universo como macro y microcosmos.

La vida es energía que se expresa a través de formas, colores, sonidos que son parte de nuestra esencia y de la esencia de todas sus manifestaciones. La constante interacción entre todas sus expresiones sostiene esa unidad invisible y consolidada que es el alma del Universo.

Seamos observadores conscientes de nosotros mismos, de la vida y del universo.

Ser observadores silenciosos es convertirnos en testigos conscientes de la vida misma, tal como transcurre en todos sus aspectos, incluyéndonos a todos como unidad de la diversidad.

Cuando dejamos que nuestros ojos miren plácidamente el horizonte de todas las cosas que nos rodean, nuestra mirada parece alargarse, ver más allá, más profundamente, ver “con ojos nuevos” y llegando a rincones inesperados, descubriendo la vida desde su esencia, a cada paso.

Basta hacer silencio y trascender los ruidos e interferencias para que nuestros oídos sean capaces de escuchar hasta los sonidos mínimos y lejanos y todo nuestro ser -en cuerpo y alma- pueda percibir sutilmente las vibraciones de ultrasonidos e infrasonidos.

Basta abrir nuestra mente y ampliar la percepción para poder captar manifestaciones de la energía con nuestro cuerpo físico, capacidad que nos hermana con otras especies de la naturaleza.

Basta soltar nuestro cuerpo para que, lleno de sonidos, comience a danzar dibujando mandalas con cada giro, con cada flexión, extensión, pausa y movimiento hasta alcanzar una comunicación mágica con la vida, desde nuestra esencia y nuestro corazón, desde nuestra transitoriedad y eternidad.

El mundo de los sentidos y la intuición nos da la posibilidad de llegar hasta donde los pensamientos nos limitan y comunicarnos con lo visible y lo no-visible y trascender las fronteras de la mente, expandiendo la conciencia hasta captar la esencia que las formas, los colores, los sonidos, los aromas del Universo -del macro y micro cosmos- contienen como si fueran cuencos.

Dibujar, pintar, danzar mandalas del alma nos lleva a ese mundo de sensibilidad, de conexión, de trascendencia, de contacto profundo con lo sutil, lo invisible, lo efímero, lo transitorio y también, con la Eternidad.

Un mandala es síntesis, esencia, sintonía, re-encuentro, nacimiento y renacimiento.

Cuando observamos en silencio un mandala, o lo dibujamos, pintamos o danzamos, se inicia un diálogo entre sus elementos y nosotros, una comunicación silenciosa y profunda que nos permite llegar hasta horizontes inexplorados de nuestra conciencia. Nuestro mundo interno partido va recobrando su unidad organizada y nuestra mente se abre a otros niveles de comprensión.

Un mandala con su multiplicidad de formas y colores representa la perfección del cosmos, la totalidad de nuestro ser y trasciende la idea del espacio-tiempo y de cualquier diferencia cultural y personal.

Vincularnos con un mandala es iniciar un viaje hacia el centro de nuestro ser y el centro del universo, poniendo luz en las zonas oscuras de nuestra conciencia para que florezca la sabiduría contenida en nuestra esencia.

Cada mandala es una puerta de entrada hacia nuestro universo interno.

Mandala grupal realizado por niños y adultos durante el Festival de Danzas Circulares, en Villa Giardino, en febrero de este año. Fue una experiencia única y mágica.